
La avispa esmeralda inyecta un veneno en el cuerpo de la cucaracha, paralizando momentáneamente sus patas delanteras y así evitar su huida o defensa. Una vez inmovilizada clava su aguijón en el cerebro de la cucaracha para suministrarle un veneno que la convertirá en un zombie.
Una vez hecho esto, la arrastra hacia su nido para introducir en su cuerpo una pequeña larva de 2 milímetros, la cual se alimentará de la cucaracha viva durante 6 semanas
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