Por Iris Pamela Murillo

Para este próximo mes de octubre en nuestro país la noticia que está llenando los espacios noticiosos en los medios es la elección de magistrados, misma que causa diferentes opiniones y varias preguntas sin respuesta, muchos analistas políticos mencionan los problemas de fondo que trae, una de las grandes confusiones que existe es la elección de autoridades judiciales por voto popular que no solucionara la corrupción o la ineficiencia, pero sirve para legitimar con el voto ciudadano el control del órgano judicial por el gobierno, en plena quinta etapa de la supuestamente revolución democrática anunciada desde el ingreso del gobierno actual, etapa que consiste en la búsqueda del control total del poder, elegir a los tribunales no significa que en los juzgados cambiaran las cosas, significa que todo seguirá igual simplemente con nuevas caras en la cúspide, los mejores no serán los elegidos será todo lo contrario ingresaran personas no muy capacitadas ya que son ellos los obedientes porque no llegan lejos por sus propios méritos. A pesar de todo, no se abstenga, tiene que votar, ya que si no vota no cuenta, y cuidado que alguien más “se lo vote”.
La ingenuidad de toda esta gente que ingresara por pertenecer a la misma línea del partido, será destronada de la noche a la mañana de la misma forme que ingresaron “Nada es para siempre”, la historia de Bolivia es una sucesión de nombres eventuales en la que cada uno de sus protagonistas ha actuado convencido de que todo lo que está haciendo es inédito, lo nuevo, lo que nadie había pensado antes y que además, su obra es irremplazable, indestructible. Cuando vengan otros no importa quiénes, estarán listas las filas de los nuevos “servidores públicos”, personas con ideología nueva que acabara con los anteriores, y no se trata de un castigo al actual gobierno, sino que siempre ha sido así, tarde o temprano todo lo que sube tiende a caer la eternidad no existe.
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