6 sept 2010

EL AMIGO

Se cuenta que un niño que tenía muy mal carácter donde su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debía clavar un clavo en una madera. El primer día el niño había clavado 37 clavos en esa madera. Al paso de las siguientes semanas, mientras aprendía a controlarse el enojo, el número de clavos puestos en la madera empezó a reducir su enojo. El niño descubrió que era más fácil controlar su temperamento que estar poniendo clavos en la madera. Finalmente llegó el día cuando el niño por completo ya no perdió el control. Cuando vino su padre le dijo al niño que ahora sacara un clavo por cada día que había podido contener su enojo. Los días pasaron y el niño pudo al fin terminar y fue le dijo a su padre que ya todos los clavos habían sido sacados. El padre tomó al niño de la mano y lo llevó junto a la madera del árbol y le dijo: Lo has hecho muy bien, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la madera. La de este tronco de madera ya nunca será la misma cuando ofendes de palabra en enojo, esas palabras dejan una cicatriz como estos hoyos, puedes enterrar un cuchillo en un hombre y sacarlo; pero no importa cuantas veces digas que lo lamentas, la herida va a permanecer allí una herida verbal afecta tanto como una física, recuerda siempre que los amigos son una verdadera joya rara y difícil de encontrar; te hacen sonreír y te alientan a triunfar, te escuchan, te alaban todo lo que haces y siempre tienen su corazón abierto para ti no lo olvides jamás. Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo es el gozo de ser un amigo de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudado y disfrutar y alegrase con ellos, poder contar con ellos aunque cueste. es una reflexiona para aquellas personas que han perdido la fe en un amigo.

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