29 nov. 2011

EL ANIMAL EXTRAÑO Y EL TÍO DE LA MINA

Esta es leyenda que tuvo lugar  en la población de Uncía, ubicada en el Norte de Potosí  del Departamento de Potosí, capital de la provincia de Bustillos. Así cuentan nuestros abuelos acera de uno de los famosos Barones del estaño, Simón Patiño.
Este célebre personaje llegó del interior del país como asociado del empresario Oporto. Sus sueños de riqueza le llevaron a buscar otros sitios, para explotar el preciado mineral del estaño. Lo encontró en nuestras montañas, pero, cuando quiso trabajarlo, sele apareció el diablo en persona, quien decía ser el dueño de la mina, conocido como “el Tío”. Éste le propuso:

“Si quieres trabajar en mis montañas, tendrás que hacer lo que yo te pida; si aceptas el reto que propongo, podrás trabajar en estas minas sin que nadie te moleste, también serás muy rico y respetado. Por el contrario, si no me haces caso, serás mi esclavo mientras vivas y, cuando mueras, vendrás conmigo a las tinieblas de mi hogar”.
Patiño, preocupado por lo que le propuso el tío de la mina, se marchó muy triste y comentó a con su esposa lo ocurrido. Pero ella lo animó a enfrentar al tío. Reanimado por las palabras de su compañera, al día siguiente, Patiño marchó al lugar acordado para el encuentro, dispuesto a enfrentar el reto:
-“¿Qué quieres que haga, Tío? Dímelo de una vez”. Entonces el Tío le contestó: “quiero que esta noche me traigas un animal que no sea conocido”. Patiño le respondió.
-“También debes presentarte a la contienda con otro animal no conocido”
El Tío aceptó, desapareciendo con una sonrisa malévola. Patiño, cabeza abajo y preocupado, pensaba en el animal que llevaría para el desafío. Sintiendo que las horas pasaban volando, después de tanto pensar, se le ocurrió una idea, aunque, aunque arriesgaba la vida ambos.
Entonces Patiño marchó con su conyugue a la mina donde le esperaba el tío, próximo al lugar del encuentro, escondió a su esposa, dejándole instrucciones de quitarse la ropa para cuando él volviera a buscarla.
El Tío presentó al zorro. Patiño lo reconoció rápidamente. Llegado su turno, va en busca de su esposa, para realizar el plan que había pensado cuidadosamente. Ingresa con su compañera desnuda, caminando a gatas, como un animal cuadrúpedo, con la cara cubierta por la larga cabellera y moviéndose, aterrorizada, de un lugar para otro. El Tío en vano quiso adivinar qué animal era aquél, por lo que, rendido, desapareció en la oscuridad de la mina con estas palabras:   
-“Eres un hombre inteligente, pero aún tienes que darme ofrenda de alcohol, coca, cigarro animales, pero, si te olvidas, me llevaré tu alma y también las de tus hermanos trabajadores”.
Hoy en día, todos los mineros entran a la mina con su coca y su cigarro y rinden tributo al Tío, ch’allando en su honor y ofreciéndole q’uwas con la sangre de llamas y corderos negros en algunos días festivos, como Navidad, Año Nuevo y, sobre todo, en carnaval.

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